Misiones de investigación

Estudio de caso: Misión conjunta internacional a Barrancabermeja, Colombia


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Contexto

Los periodistas colombianos pagan un alto precio por ejercer su profesión en medio de una guerra civil que lleva ya 40 años y que enfrenta a los dos principales grupos guerrilleros de izquierda contra el Ejército colombiano y las fuerzas paramilitares de derecha. En 2003, Colombia fue incluida en la lista de los "Peores Lugares del Mundo para Ser Periodista" del Comité para la Protección de los Periodistas, (sigla en inglés, CPJ).

Reporteros sin Fronteras (RSF) señala que en 2003, cinco periodistas de Colombia fueron asesinados, unos 60 secuestrados, amenazados o atacados físicamente y más de 20 fueron obligados a salir de su región o del país. Estas cifras pueden no reflejar la situación real, pues muchos periodistas prefieren guardar silencio acerca de las amenazas que reciben por temor a exponerse a un peligro mayor. Debido a esas condiciones, ciertas regiones del país están virtualmente desprovistas de reportes noticiosos.

Las dificultades a las que se enfrentan los periodistas al cubrir la guerra civil llevaron a la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) a publicar un manual de seguridad que ayude a los periodistas a mantenerse a salvo de los ataques por parte de las facciones armadas implicadas en el conflicto.




En Barrancabermeja, los periodistas se enfrentan a un número creciente de agresiones. Por esa razón una misión de investigación viajó a esa ciudad del norte de Colombia entre 15 y el 17 de abril de 2004, para reunirse con autoridades locales y periodistas. La misión incluyó a representantes del CPJ, la FLIP, el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y Reporteros sin Fronteras (RSF).

Barrancabermeja estaba desde hacía mucho tiempo bajo el dominio del rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN); pero algunos grupos paramilitares comenzaron a tomar el control de la ciudad. “Este combate entre grupos armados ilegales dejó a los periodistas en medio del conflicto”, dice Juliana Cano Nieto, coordinadora de la FLIP. “Comenzaron a ser etiquetados como miembros de uno u otro grupo”.

El número de agresiones contra periodistas en la ciudad se había incrementado durante últimos dos años. En los seis meses previos a la misión, ocurrieron varios casos de agresión que implicaban a grupos paramilitares. Los periodistas también denunciaron que las fuerzas militares estaban presionándolos para que no informaran sobre ciertos temas.

Las organizaciones de libertad de prensa tuvieron que vencer varios obstáculos para obtener información confiable acerca de estas violaciones. "Documentar los casos fue muy difícil puesto que la gente temía hablar por teléfono", dice Carlos Eduardo Huertas, corresponsal en Colombia del IPYS. Asimismo, los periodistas de la ciudad tenían distintos puntos de vista, de modo que era difícil obtener testimonios fidedigno acerca de lo que estaba ocurriendo.

Selección del destino de la misión

La FLIP, el IPYS y otras organizaciones de libertad de prensa, entre ellas el CPJ, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP), se reúnen cada mes para analizar la situación en Colombia. Durante esas reuniones, los participantes identifican las regiones que tienen las mayores dificultades. También analizan si las diferentes organizaciones pueden viajar y participar en una misión. "Debido al elevado número de ataques ocurridos en Barrancabermeja, decidimos visitar la región", dice Cano.

Planificación

"Lo más importante en esta clase de misión es prepararse con suficiente antelación", dice Cano. Esto puede parecer obvio, pero vale la pena hacer hincapié en la necesidad de tener todas las citas acordadas antes de viajar a la región y mantener todos los contactos con los que sea importante reunirse.

Recursos de campaña

Cada organización que formó parte de la misión a Barrancabermeja cubrió sus propios gastos. La misión tuvo un costo para FLIP de aproximadamente USD 500, incluyendo los gastos de viaje a la región. El IPYS, la FLIP, el CPJ y RSF contribuyeron a redactar el informe de los hallazgos de la misión.

Informe de la misión y seguimiento

El informe de la misión, que documenta las principales restricciones a la libertad de expresión en la ciudad, se distribuyó en el ámbito internacional, así como entre periódicos locales y nacionales, con la esperanza de que se tomara conciencia de la situación en Barrancabermeja. Uno de los hallazgos de la misión fue la constatación de que existen fuertes tensiones entre los periodistas y las autoridades locales, dice Huertas.

Por su parte, Cano hace hincapié en la importancia de formular recomendaciones constructivas en el informe de la misión una vez extraidas las conclusiones acerca de la situación de la libertad de prensa: “Debes mostrar que no sólo estás criticando, sino también ofreciendo soluciones”.

Agrega que es importante, después de publicar el informe, hacer un seguimiento mediante reuniones con funcionarios gubernamentales y alentarlos a cumplir con las recomendaciones allí contenidas.


Desafíos

Organizar la misión a Barrancabermeja no planteó desafíos especiales, dice Cano. Pero el problema general de convencer a las autoridades para que escuchen sigue siendo un verdadero reto. "Lo más difícil es intentar influir sobre las autoridades, en particular las autoridades militares", dice Cano. "Uno nunca puede estar seguro de haber sido realmente eficaz".

A pesar de tales incertidumbres, hay signos de que la misión a Barrancabermeja ha tenido algunas consecuencias positivas.


Impacto

La misión de investigación a Barrancabermeja fue motivada por el aumento en las agresiones contra los periodistas. Desde que la misión se llevó a cabo a mediados de abril de 2004 hasta el momento de redactar esta monografía a principios de junio, no ha habido nuevas agresiones contra periodistas en la ciudad y las fuerzas militares no han impuesto más restricciones a los periodistas.

"Nos ayudó el hecho de entrevistarnos con las autoridades locales y los miembros de las fuerzas armadas" dice Cano y hace hincapié en el valor de trabajar con organizaciones internacionales para que se centre la atención en la situación en la ciudad: "Ahora [las autoridades] tienen que pensar dos veces antes de tomar medidas contra la prensa. Saben que las organizaciones nacionales e internacionales están protegiendo a los periodistas".

“Los periodistas locales ganan en confianza al saber que las organizaciones de libertad de prensa están al tanto de su situación y los respaldan”, agrega Cano. "Fue importante que se dieran cuenta de que nos interesaba lo que estaba ocurriendo en la ciudad".

Los problemas que enfrentan los periodistas colombianos son a menudo más graves en las ciudades pequeñas y en las áreas rurales fuera de la capital, ya que generalmente reciben menor atención y cobertura de los medios. En consecuencia, los informes que surgen de estas misiones de investigación pueden jugar un valioso papel al poner sobre aviso al Gobierno nacional de la situación local. "Comienzan a prestar más atención a lo que está pasando en ciertas regiones del país", dice Cano.



Esta sección fue preparada por Amanda Watson-Boles, editora senior del Comité para la Protección de los Periodistas (sigla en inglés, CPJ).