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Caso de Estudio: Periodistas impertérritos toman la palabra en la premiación anual de CJFE y CPJ


CPJ realiza un evento anual
CPJ realiza un evento anual
CPJ/Michael Nagle

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Desde hace 13 años, Canadian Journalists for Free Expression (Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión, CJFE por sus siglas en inglés) celebra una gala anual en honor a los periodistas que enfrentan amenazas y persecuciones por llevar a cabo su trabajo. Para Julie Payne, directora de CJFE, uno de los elementos más destacables del evento es la forma en que conecta a periodistas canadienses y extranjeros, y los beneficios que ambas partes obtienen de la solidaridad de colegas de todo el mundo.

Según Payne, “cuando alguien está regresando a un país donde podría volver a estar en peligro, es importante haberlo ayudado a obtener contactos internacionales a los cuales recurrir en busca de asistencia o con la intención de hacer pública una situación”.

A su vez, los periodistas canadienses también se benefician de la experiencia, desarrollando un entendimiento más profundo de la situación que enfrentan sus contrapartes en los distintos lugares del planeta, y de contactos personales que les informen desde los mismos.

A menudo los contactos entre CJFE y periodistas canadienses y extranjeros continúan después de la gala. Tomemos por ejemplo al ganador del año pasado Luis Horacio, de México, quien se vio forzado a pedir asilo en Canadá tras informar sobre el tráfico de drogas y la corrupción en Ciudad de Juárez. Horacio le dijo a CJFE que estaba teniendo problemas para encontrar trabajo en su nuevo país, y que quería utilizar el viaje a Toronto como una forma de conocer posibles empleadores.

CJFE optimizó su viaje organizando su estadía en los hogares de varios periodistas y miembros de ONG en Ottawa y Toronto, quienes le presentaron varios contactos. CJFE también organizó varias reuniones con empleadores potenciales en algunos de los medios más importantes.

La gala también recauda una parte sustancial de los costos operacionales y programáticos de la organización. Además de un amplio grupo de voluntarios, que según Payne “creen en la misión de la organización, y ponen un enorme empeño en hacer del evento un éxito”, CJFE también depende del apoyo de dos importante medios canadienses que patrocinan el encuentro, o se encargan de la creación de los videos que se presentan durante la ceremonia.
Saul Porto
El Committee to Protect Journalist (Comité para la Protección de Periodistas, CPJ por sus siglas en inglés) también lleva a cabo una gala similar. El subdirector del CPJ, Robert Mahoney, opina que cuando los pedidos para apoyar al CPJ son realizados por los mismos periodistas, se obtiene mayor éxito. Según Mahoney, “Le da un rostro a las estadísticas. Si haces un llamado al público basándote en un individuo, va a tener un mayor impacto que si los haces basándote solamente en las estadísticas.”

Tanto la CJFE como el CPJ se han ganado la reputación de sus eventos a lo largo de muchos años. El hecho de que los eventos sean anuales evita que estas tengan que empezar de cero cada año. La reputación de los eventos de años anteriores ayuda a atraer un gran público.

No obstante, los eventos siempre requieren de varios meses de preparación. En enero, tan solo algunos meses después de la gala de premiación del CPJ, ya se comienza a preparar la siguiente. La organización realiza una rigurosa verificación de los antecedentes de los candidatos, y para junio los premiados son informados. Los ganadores reciben recomendaciones sobre qué llevar a Nueva York y se les anuncia dónde será su estadía, entre otras informaciones útiles. Además, un miembro del CPJ llamará a los ganadores para explicarles el propósito del premio, qué se espera de ellos y qué pueden esperar de la organización.

Mahoney aclara que si bien todos los gastos relacionados con el viaje están cubiertos, “dejamos en claro a los premiados que éste no es un premio monetario, sino más bien, está pensado para fomentar la libertad de expresión en su país.”

Conseguir las visas para los premiados es siempre una tarea compleja y delicada, dice Payne de CJFE. En primera instancia, la organización envía una carta de presentación a la embajada canadiense en el país del ganador explicando qué es CJFE, por qué este individuo en particular ha sido elegido como ganador, y por qué el premio es fundamental para la defensa de la libertad de prensa. CJFE se comunica regularmente con las embajadas. “La persistencia es la clave”, declara Payne.

Cuando se trata de los discursos, ambas organizaciones recalcan la importancia de ensayar. El personal de la CJFE hace que los premiados lean su discurso en voz alta para asegurarse de que cada orador se limite al tiempo estipulado; esto es muy importante considerando que muchos miembros del CJFE, así como periodistas canadienses y extranjeros tienen sus discursos también programados (habitualmente se les concede entre dos y siete minutos).

Por otra parte, Payne señala que la mayoría de los periodistas galardonados están acostumbrados a contar la historia de otros y no de ser los protagonistas de la historia. Contar su propia historia saca a la mayoría de los premiados de su lugar habitual, lo que hace que los ensayos sean aún más necesarios.

Se le recuerda a los ganadores que no necesitan incluir demasiada información sobre sí mismos en sus discursos: sus historias son contadas en la publicación de la gala, y en los videos que son presentados antes de que se les entregue el premio.

El personal del CPJ escucha los discursos de sus premiados con varios días de antelación para tener tiempo de ayudarlos a retocarlos, de modo que tengan mayor impacto en la audiencia. Uno de los puntos clave que se remarca es que mantengan dichos discursos simples. “Algunos de los periodistas tendrán una serie de experiencias de las cuales querrán hablar”, dice Mahoney, “tratamos de que se enfoquen solamente en una historia o anécdota”.

Dado que la audiencia tiene poco conocimiento sobre los países de los cuales hablan los premiados, los discursos suelen tener más éxito cuando se trata de historias con fuerte carga emocional que deja de lado información compleja como por ejemplo sobre sistemas legales o historia política. “Debes llegar a la audiencia preferentemente desde lo emocional y no desde lo intelectual”, opina Mahoney.

Esto no significa sin embargo que un discurso deba ser demasiado sentimental. Por ejemplo, Mustafa Haji Abdinur, un periodista somalí premiado por el CPJ en el 2009, cautivó a la audiencia al describir objetivamente cómo un día salía de su oficina con un colega y vio cómo este moría justo frente a él a causa de un disparo. Al cerrar su discurso Haji Abdinur agregó “amigos, si un periodista es asesinado, también lo son las noticias. Por favor, no nos olviden”.

Dado que ambas noches de premiación están dirigidas a periodistas, cada organización intenta ampliar su público a través de los medios. Para CJFE la semana del evento es tan caótica que sencillamente no tienen tiempo de responder los pedidos de los medios o concertar entrevistas. Como solución, trabajan con una compañía de relaciones públicas que se encarga de esos asuntos. La compañía dona sus servicios a la CJFE.

Según Payne, hacer que los medios reconozcan el trabajo de CJFE en sus artículos puede ser a veces complicado. A menudo, la única cobertura que recibe la organización es la mención del nombre del evento o premio. Dado que el evento originalmente se llamaba “Premios Internacionales por la Libertad de Prensa” (International Press Freedom Awards), los artículos que aludían al premio a menudo no mencionaban en absoluto el nombre de la organización. La CJFE resolvió este problema en el 2010, cambiando el nombre de la cena de premiación a: “Gala de la CJFE: Una noche para rendir tributo al periodismo impertérrito” (CJFE Gala: A night to honour fearless reporting).

El evento del CPJ también requiere planeamiento logístico en lo que refiere a entrevistas y reuniones con la prensa. A los premiados se le asigna un miembro del personal para asegurarse de llegar a tiempo a entrevistas y otros eventos. El CPJ también orquesta encuentros con miembros del congreso de Estados Unidos así como con miembros del cuerpo diplomático del país del periodista premiado, dando al ganador la oportunidad de influenciar las intervenciones de Estados Unidos y otros gobiernos en lo que refiere a la libertad de prensa.

Mahoney reconoce que el tiempo ocioso es poco, y que la agenda puede ser apretada. Si bien los premiados encuentran el viaje “sobrecogedor y cansador”, Mahoney dice que los periodistas se impresionan y entusiasman por el número de personas con las que se encuentran que sienten curiosidad por la situación de los medios en su país y apoyan su labor. El CPJ intenta mantener vivo el ímpetu del encuentro en la comunicación con los periodistas, una vez que estos han retornado a su país. Según Mahoney, estos “se convierten en nuestros ojos y oídos”.