9 enero 2001

PERIODISTAS VIVEN EN PELIGRO A PESAR DE NUEVA LIBERTAD


El periodismo se está volviendo cada vez menos seguro en Indonesia, según la nota de fin de año de la Aliansi Jurnalis Independen (Alianza de Periodistas Independientes, AJI) y un informe de la Southeast Asian Press Alliance (Alianza de Prensa del Sureste Asiático, SEAPA) titulado "100 Attacks on Indonesian Journalists" (100 ataques contra periodistas indonesios). Ironicamente, esto ocurre en un momento en que la libertad de prensa va en aumento. Entre enero y mediados de octubre del 2000, AJI documento 118 casos de violencia y presion hacia la prensa. Los miembros del público con quejas contra la prensa recurren cada vez a la violencia. En muchos casos, la violencia es perpetrada por fuerzas de seguridad y milicias privadas. En un caso ocurrido en mayo pasado, la oficina del "Jawa Pos" fue invadida por los Banser NU, el ala juvenil paramilitar de la influyente organizacion de base musulmana Nahdlatul Ulama (NU), causando que la edicion dominical no se publicara. En junio, en otro incidente, la oficina del tabloide "Bijak" en Padang fue invadida y destruida por estudiantes y conferencistas de la Universidad Estatal de Padang que no estaban satisfechos con un artículo publicado. SEAPA informa que la falta de confianza en el sistema legal, junto con el costo y retrasos implicados en los procedimientos legales, están entre las razones por las cuales la gente está optando por la "justicia callejera" en lugar de los recursos legales.

AJI agrega que la policía estuvo implicada en 13 casos de acciones violentas contra periodistas, además de diez casos de presion de tipo no físico. Además, las dificultades economicas a las que se enfrenta la prensa están haciendo más difíciles las vidas de los periodistas, con pocas compañías de medios que traten bien a sus trabajadores. Los datos de AJI muestran que de las 705 empresas de medios que funcionan en el país, se considera que solo 15% están en buenas condiciones financieras. Muchos periodistas que pierden sus trabajos no reciben suficiente indemnizacion por su despido, mientras que los periodistas que siguen trabajando con frecuencia deben sobrevivir con magros salarios.




 
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